diumenge, 19 de febrer de 2017

Agricultura urbana y el planeamiento urbano

La Organización Mundial destinada a la Agricultura y la Alimentación (FAO), define la agricultura urbana como la actividad agrícola que se lleva a cabo dentro de la ciudad o en sus espacios más colindantes (áreas suburbanas o periurbanas) y que se destina a la producción de alimentos, así como a servicios (no alimentarios) que benefician al conjunto de la sociedad.
En los países desarrollados se puede establecer una diferencia muy marcada entre la agricultura que se lleva a cabo dentro de las ciudades y la agricultura que se lleva a cabo en los espacios periurbanos.
La agricultura dentro de las ciudades no tiene un fin productivo. Los alimentos son para autoconsumo de los ciudadanos que los cultivan. Eso no quiere decir que este tipo de agricultura no produzca un conjunto de servicios para la sociedad. Entre estos servicios cabe destacar: la importante relación social que se establece entre los ciudadanos que cultivan conjuntamente en huertos urbanos, los beneficios que puede tener los usuarios por realizar periódicamente una actividad de física de baja intensidad o por incorporar en su dieta las hortalizas que ellos mismos producen, y un incremento en la biodiversidad de nuestras ciudades.
La agricultura urbana que se lleva a cabo en escuelas se usa como herramienta educativa, o si esta se realiza en centros para personas mayores o en centros que atienden a personas con algún tipo de enfermedad o minusvalía ésta se usa como herramienta terapéutica.
También la agricultura urbana tiene una motivación reivindicativa para reclamar otro modelo de ciudad.
Agricultura Urbana reivindicativa Barcelona. 

Si alguien se pregunta cómo es que la agricultura urbana no tiene una función productiva dentro de las ciudades, la respuesta es fácil según la legislación urbanística española o catalana la actividad agrícola, que genera un negocio, no se permite dentro de las ciudades. La legislación de sanidad alimentaría obliga a que exista una trazabilidad entre el consumidor final y el productor.
La necesidad de construir ciudades cada vez más sostenibles hace que los espacios suburbanos o periurbanos pasen de ser espacios a la espera de transformaciones urbanas a convertirse en espacios esenciales para la sostenibilidad de las ciudades.
Los espacios periurbanos de la Región Metropolitana de Barcelona (Cataluña, España) ha estado tradicionalmente cultivados, como mínimo durante 2000 años (la mayoría de las ciudades fueron fundadas por los romanos). La expansión de las ciudades y de sus infraestructuras y la avidez de las mismas por terrenos llanos (igual que la agricultura) han hecho desaparecer las actividades agrarias cerca de nuestras ciudades. También no hay que menospreciar el bajo peso del sector agrario y sobretodo el elevado coste de oportunidad de estos espacios agrícolas con otros usos del suelo.

He llevado a cabo un sencillo ejerció de valorar la actividad agraria en 5 ciudades de la Región Metropolitana de Barcelona (Alella, Badalona, Mataró, Teià y Vilassar de Mar). Para ello he utilizado la superficie agraria por municipio, según el Departamento de Agricultura de la Generalitat de Cataluña y los coeficientes de producción estándar del Ministerio de Agricultura (estos coeficientes sólo valoran la producción agrícola, no se incluye el valor de los servicios ecosistémicos que nos proporciona la agricultura).

Superfície agrícola por municipios y valor estimado de la producción
Podemos ver como en estos municipios hay cierta desigualdad en la superficie agrícola, de las 117 ha de Vilassar de Mar a las 5 ha. de Badalona, dónde la actividad agraria es testimonial.
Otro aspecto es el valor estimado de la producción agrícola. Nos encontramos con municipios con superficies agrícolas similares (Alella, Mataró y Vilassar de Mar) pero con valores muy dispares. Esto se debe a la presencia en estos municipios de cultivos de huerta o cultivos de plantas ornamentales, cultivos mucho más productivos desde el punto de vista económico que los viñedos o los árboles frutales.
Cultivo de rosas para flor cortada Teià

A la vista de estas diferencias de los valores de la producción agrícola y con el convencimiento de que la mayoría de ayuntamientos están por favorecer las actividades agrícolas en sus municipios, no solamente por los productos agrícolas sino también por los numerosos servicios que prestan a los ciudadanos. Se me plantean las siguientes dudas:
¿Cómo puede ayudar el planeamiento urbano al mantenimiento de la actividad agrícola? ¿Ha de favorecer el planeamiento urbano algunos cultivos en detrimento de otros? ¿Ha de favorecer las pequeñas actividades agro-industriales? ¿Y las ganaderas? ¿Y las actividades no agrícolas como el turismo, el ocio, las educativas…?

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